viernes, 14 de enero de 2011

Otro día


Hoy no es un día normal. ¿El clima? "cambia, todo cambia"... Amaneció nublado, poco de brisa, poco de sol. Era ya un poco más tarde que la hora que me indicaba mi alarma, pero no por eso estoy perdiendo el tiempo, sino estoy ganando en sueño, si perdiendo en voluntad. Así que era el momento de la nueva ducha, en donde no solo se quedaba el olor restante del sudor, sino se quedaba el sueño, poco de pereza y la lentitud, todo lavado en un chorrito de agua fría que, si no me logra despertar, nada más podrá hacerlo. Aceitarse, afeitarse y terminar de arreglarse, parece ser la rutina de las 6 de la mañana, pero es solo un mecanismo físico mientras en la mente suceden muchas cosas diferentes. Talvez las preguntas que siempre están son ¿qué depara este día para mi? ¿que me pongo?¿Cómo estará el clima? pero ni las respuestas suelen ser iguales, lo que nos lleva a la mágica sensación que cada día puede teuer una rama diferente de posibilidades. Algunas veces la camisa es verde, que combinan con ese pantalón que querías ponerte, pero otras veces la ropa de cama se ve mucho más atractiva que cualquier otra cosa más. Pero allí vamos, nos ponemos en pie y nos enfrentamos con un nuevo día que comienza con la primera batalla (y talvez la más significativa), la batalla contra uno mismo. Esa eterna batalla, eterna lucha con tu interior, que te lleva y te trae, te quita comida o te la duplica, te sirve leche en el café o solo te pone un vaso de agua en la mesa. Una lucha que parece tan ridícula, pero que poco a poco van definiendo los gustos, las mañas y costumbres. Así que el desayuno (en mi caso, siempre el gallo pinto) es una degustación de decisión: aceptar lo que esté en el menú, o preparar yo uno a mi conveniencia. Y comes, sin más que decir, o talvez pidiendo el azúcar o leyendo el periódico, pero sin más que decir, igual, el desayuno es la comida más importante. Toca ahora dejar los trastos en su lugar, ir al baño, tomar tu cepillo de dientes y lavártelos viéndote al espejo, mientras analizas tu pelo, tu cara y por último los dientes. Escupís, enjuagás y volvés a escupir, tomás la toalla y estás listo, solo talvez un poco más de loción, y ya, te vas a lo que tenes programado. Talvez en algunos cambia, talvez para algunos no, pero lo que si hemos pasado muchas veces por alto es que, en cada amanecer nace la oportunidad de vivir la vida de una forma tan variada y tan distinta, que ni nos imaginamos. ¿Despertarnos ahorita o después? Presentarse ante la vida, con actitud y carácter, darle un sí verdadero. ¿Qué me pongo? ¿Cómo lo enfrento? es la imagen que quieres transmitir, el modelo de vida que quieres seguir, que quieres experimentar, ¿La rutina del baño? El despojo de todo lo que nos corrompe, el examen diario de conciencia para estar con la mente y el corazón sano, ¿Aceitarse, afeitarse y arreglarse? "Ante el mal tiempo buena cara", dar lo mejor de mi, mi mejor expresión ¿El desayuno? definir que es lo que va a ser la fuerza de cada día, formar un carácter, tomar una decisión, trazar un objetivo que me alimente ¿y lavarse los dientes? pulir la sonrisa para compartirla con tanta gente que no se ha dado cuenta que en cada amanecer, Dios nos da una pincelada más de la obra de arte tan perfecta que es su amor. Y así comienza cada día, con un beso de Dios para mi alma, con la oportunidad de demostrarme a mi mismo que es lo mejor que puedo dar y de darle al mundo otro ejemplo más de lo que significa vivir la vida.
¿Te perdiste este amanecer? No te preocupes, mañana tendrás otro. ¡Ánimo! Que en cada momento surgen mil nuevas posibles aventuras y otras mil formas más de devolver el amor a Dios.



.. por ahí encontre esto y de paso me decidí compartirlo con uds. Me parece muy sensato lo que plasma el autor (que desconozco). Nos hace reflexionar y poder agradecer cada día, nos transmite las ganas de seguir a delante y sobre todo saber que existe un mañana, una nueva oportunidad de vida, para ser mejor y dar lo mejor.


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